Categoría: Restaurantes

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Hay lugares que no se visitan, se sienten. Y hay momentos que no se recuerdan, se viven con el corazón. En mi caso, El Jardín del Califa en Véjer de la Frontera (Cádiz) no es solo un restaurante. Es un abrazo largo, un susurro entre piedras blancas, un pedacito de alma andaluza que late despacio, con sabiduría y sabor.

Hay lugares en los que el tiempo parece ir a otro ritmo, rincones llenos de magia que invitan a quedarse, sin prisas. Así es entrar en La Casa del Califa, en pleno corazón de Véjer de la Frontera. Desde la primera vez que crucé su puerta, tuve la sensación de estar viajando siglos atrás, al encuentro de ese mundo andalusí que aún respira entre las paredes encaladas y patios secretos del pueblo.

Noor, cuyo nombre significa luz divina en árabe, es un restaurante de alta gastronomía en Córdoba fundado por el chef Paco Morales en 2016.

Ha elegido un sitio discreto, en su barrio de toda la vida, un reconocimiento del poder de lo auténtico, sin importar donde esté.

Desde entonces, ha logrado ascender en reconocimiento hasta alcanzar tres estrellas Michelin en 2023, así como tres Soles Repsol.

Visitar Noor era un sueño postergado. Desde fuera, el restaurante no impresiona, discreto y casi sin llamar la atención, como escondiendo un secreto. Pero en cuanto cruzo la puerta, siento que estoy entrando en otro tiempo: una luz suave lo inunda todo, suena un murmullo tranquilo y me reciben con el gesto inesperado de ofrecer lavarme las manos en un pequeño ritual andalusí. Es un detalle mínimo, pero ya lo cambia todo. Noor empieza antes de sentarse a la mesa.

Comienza el viaje, ¿me acompañas?

En estos momentos tan convulsos para los negocios de Restauración y Hostelería, siempre hay algún visionario que a base de pasión, entrega y una confianza ciega en sus posibilidades, sigue apostando por la calidad, incluso en productos a priori comunes, renovando y actualizando la oferta que actualmente tiene: esta persona es Ramón Piñeiro y el restaurante es la Parrilla Riojana.

Su escuela fue el Portal del Echaurren y Marqués de Riscal, junto a Francis Paniego, un cocinero riojano galardonado con varias estrellas Michelín.

El restaurante Serrano (En Astorga, León) es un lugar obligado donde deben reposar los cansados pies los peregrinos que hacen el Camino de Santiago.

Al ser un restaurante micológico, en otoño te ofrecen una gran variedad de platos elaborados con las distintas setas, tanto de la región como de fuera de ella.

También es muy recomendable como parada y fonda si estás de viaje, por ejemplo, de paso hacia Galicia.

Cuando te sientas a la mesa y te indican los productos de la carta y de fuera de ella, la información transmitida es abrumadora.

Ofrecen un enorme elenco de comidas, muy ricas y elaboradas (lejos del clásico y contundente cocido maragato, que, por cierto, es uno de sus platos emblemáticos).

A nosotros nos prepararon en sala una amanita cesarea, con su correspondiente aliño, que quitaba el sentido.